Lo peor es descubrir que todos los caminos llevan lejos de casa, pero que realmente el único camino que conocemos es el de regreso.

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

Estamos acostumbrados a ver el terror de los niños. Sabemos que sufren pesadillas en que son devorados o cortados o hechos pedazos y pensamos que así es la vida.
Nos hemos acostumbrado a verlos despertar berreando de pánico porque en sus sueños son perseguidos por figuras amenazantes.
Pensamos que eso es parte de la infancia, un componente normal de la vida mental…
Pero no es normal, así no es la vida, no deberíamos acostumbrarnos a que los niños sufran así.
Para empezar, consideremos su tamaño, ¿hay alguien más matable que los niños?
Lo peor es que todos fuimos niños y todos lo hemos olvidado.
Lo peor de todo es que hemos olvidado que de niños teníamos miedo y estábamos aterrados por ese miedo.
El miedo que todos tuvimos: “Me van a matar”.
Es lo que hemos olvidado: alguna vez supimos lo que todos los niños saben.

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

Nacer deforme, con la espina bífida, con el paladar hendido o con pie equino; nacer casi inmediatamente después de un hermano mayor; nacer del incesto, del adulterio, de la violación; nacer mujer en un mundo de varones; nacer mellizo, nacer enfermo, nacer indeseado, nacer… Quizá el pretexto es simplemente nacer.
Una guerra entre quienes ya están y quienes recién vienen a este mundo.

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

Me gustan las historias de terror porque siempre creí que existía un acuerdo parecido al de las reglas de todos los juegos del mundo.
¿La regla?: no es verdad. Ningún juego es verdad.
¿La regla de las historias de terror?: no son verdad. Ninguna historia debe ser de verdad.

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

Tic, tac, tic, tac…
Así suena el reloj cuando no puedes conciliar el sueño.
Pero a veces las que suenan así son las ideas: El libro de la negación, El libro de la negación, El libro de la negación
Y tampoco te dejan dormir.

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

¿Cómo se pueden ver las letras sin sentir deseos de leer?
¿Cómo se puede ver el mar sin sentir deseos de nadar?

“El libro de la negación” – Ricardo Chávez Castañeda

Jasper Gwyn me enseñó que no somos personajes, somos historias. Nos quedamos parados en la idea de ser un personaje empeñado en quién sabe qué aventura, aunque sea sencillísima, pero lo que tendríamos que entender es que nosotros somos toda la historia, no sólo ese personaje.

“Mr. Gwyn” – Alessandro Baricco

La gente no se fía de un caramelo hallado en el fondo de un bolso. Es el mismo fenómeno por el cual la gente desconfía siempre un poco de los huérfanos o del último vagón del metro.

“Mr. Gwyn” – Alessandro Baricco

Siguen creyendo que somos pequeños y que por la noche siempre estamos durmiendo. Olvidan que uno se puede hacer el dormido y escuchar, que uno se puede hacer el tonto y ser muy listo.

“Ardiente secreto” – Stefan Zweig